Tal parece que la palabra ateo puede resultar ofensiva para algunos oídos, quizás también para los tuyos.
"Pobre, tan majo que parecía y resulta que es un sindios, un hereje, un ATEO"
Y con eso, ¿se ha dicho todo sobre mí?. ¿Es eso todo lo que soy?. No, desde luego.
Ateo es una palabra que describe unas creencias pero no describe lo que yo soy. Lo mismo que el cristiano es el que cree en una serie de ideas, el budista en otras y el musulmán en las suyas, pero una buena persona es una buena persona independientemente del dios en el que crea o deje de creer.
Y no se es mejor persona por ser cristiano, budista o musulmán
que por ser ateo. Ni al contrario. Al fin y al cabo, las
creencias son una cosa, pero la conciencia y la decencia otras
totalmente distintas. Se puede ser muy buena persona creyendo en
Krishna, Odín o Manitú, tanto como en Zeus, Dios o Alá. Pero
si el hombre tiene una gran capacidad para hacer el bien, también
tiene una gran capacidad para el mal.
Siempre han habido tiranos, genocidas y asesinos en todas las
religiones. Matanzas, persecuciones, masacres y guerras
promovidas e inspiradas por un afán de extender la fe a otros
pueblos, de hacer la guerra santa a los infieles, de purgar a los
herejes, de salvar las almas de los paganos.
No intento defenderme atacando.
No intento defenderme.
Yo creo.
Creo que no hay un dios creador.
Creo que todo lo que existe ha llegado a existir
por causas naturales.
Creo que no existe ningún ser supremo que
determine o infrinja las leyes naturales.
Creo que el universo ha existido desde siempre,
sin que jamás se haya producido una creación.
Creo que las fuerzas naturales y las leyes de la
física provocaron "grumos", "arrugas" y
"pliegues" accidentales en la estructura del espacio y
que esos "grumos" y "arrugas" formaron todas
las partículas elementales que existen en el universo.
Sé (y ya no digo creo porque esto es algo que
saben todos los científicos actuales) que esas partículas
elementales se agruparon para formar todos los electrones,
protones, neutrones y demás partículas semejantes.
Sé que estas partículas, empujadas por
determinadas fuerzas de la naturaleza, se combinaron para formar
átomos de hidrógeno que poblaron la totalidad del universo.
Sé que algunas zonas del universo eran más
densas que otras y, al tener más masa que los alrededores empezó
a atraer a los átomos de las zonas menos densas formando
diversos cúmulos gaseosos.
Sé que algunos de esos cúmulos llegaron a ser
tan grandes que la presión en su interior llegó a extremos
colosales, tanto que los átomos de hidrógeno llegaban a chocar
unos con otros en una reacción termonuclear que encendió las
primeras estrellas del universo.
Sé que del choque de los átomos de hidrógeno
se formaron átomos más pesados, helio, litio, carbono, oxígeno,
hierro y todos los átomos que forman parte de nuestros cuerpos,
nuestras ropas, nuestras casas, nuestro planeta.
Sé que de aquella primera generación de
estrellas muchas de ellas estallaron esparciendo los átomos
pesados por la inmensidad del universo.
Sé que las estrellas formadas miles de millones
de años más tarde tuvieron un nacimiento similar, pero en ellas
se dio la circunstancia de que en su cercanía se formaron
condensaciones de átomos pesados, algunas de ellas tan grandes
que dieron origen a los planetas que acompañan a las estrellas.
Sé que hace seis mil millones de años comenzó
a condensarse el Sol, y a su alrededor se condensaron varios
planetas, uno de los cuales es la Tierra.
Sé que hace cuatro mil quinientos millones de años
la Tierra era una bola incandescente de rocas fundidas
permanentemente bombardeada por meteoritos.
Creo que durante dos o tres mil millones de años
en la superficie de la Tierra se produjeron continuas reacciones
químicas dando lugar a moléculas cada vez más complejas.
Creo que hace unos dos mil millones de años se
formaron, merced a las leyes de la química, de la física y del
azar, unas moléculas capaces de autoreplicarse, dando así
nacimiento a los primeros virus.
Creo que durante mil millones de años aquellos
primeros virus se extendieron por todos los rincones del planeta
donde pudieran sobrevivir intentando nuevas combinaciones químicas
y moleculares hasta que después de millones, billones, trillones
de experimentos, se creó la primera célula viva.
Creo que la vida evolucionó con rapidez para
dar lugar, hace tan solo ochocientos millones de años a los
primeros organismos pluricelulares.
Sé (vuelvo a saber) que apenas doscientos
millones de años más tarde existían miles de especies
diferentes poblando la profundidad de los mares e iniciando la
conquista de la superficie terrestre.
Sé que millones de especies vegetales y
animales han surgido, han conquistado una parcela del planeta,
han luchado por la supervivencia durante miles o millones de años
y luego se han extinguido dejando el sitio para que surjan nuevas
especies, nuevos experimentos de la naturaleza.
Creo que hace menos de cien mil años una
especie de simios aprendió a sobrevivir fabricando herramientas
que sustituyesen a las garras y los músculos de los que carecían.
Creo que esta especie desarrolló un lenguaje
que le permitió comunicarse con sus semejantes para mejorar sus
condiciones de vida y para transmitir sus conocimientos a las
siguientes generaciones.
Creo que el lenguaje le dio al hombre mucho más
que un medio de comunicación, también le dio un medio para
describir el mundo que le rodeaba.
Pero al darle un medio para describir el mundo, el hombre quiso
aplicarlo a todas las cosas, quiso describir todas las cosas que
le rodeaban.
Y también quiso entenderlas.