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EcoVida |
La Huerta |
La verdad es que aún no sé cómo se va a disponer el huerto, aún falta
bastante para que me plantee tomar todas las decisiones que hay que tomar al
respecto.
No obstante sí tengo una idea general de cómo va a ser.
En
la parte norte de la parcela plantaré cierta cantidad de árboles frutales,
principalmente almendros, ciruelos, manzanos y similares. Inmediatamente al sur
estará la laguna que servirá de almacenamiento de aguas de lluvia, en la que
desaguarán dos tuberías, una procedente de las aguas de lluvia que son
recolectadas en el tejado de la casa, y otra procedente de la depuradora de
aguas. Mientras el régimen de lluvias sea suficiente, las aguas de la
depuradora irán a un fondo de drenaje de donde se hundirá hacia las capas
freáticas del terreno, pero cuando el régimen de lluvias sea menor, en la
laguna se acumularán ambos desagües.
Aquí habrá un desnivel de un metro de altura bajo el que se encuentra el
camino de acceso a la huerta. Este camino terminará en una pequeña explanada
que permita maniobrar a los vehículos y al mismo nivel, pero en el extremo Este,
donde comienza la pendiente, se construirá una caseta para guardar las
herramientas de la huerta.
Por la parte trasera de la caseta plantaré encinas y robles, árboles de
crecimiento lento pero que en algunos años servirán para dar sombra a la
caseta. También por el sur de la caseta habrá otros árboles, éstos naranjos y
limoneros, que asegurarán
que aquella se encuentre lo más resguardada posible del sol. Con ello esta
caseta será siempre, tanto en invierno como en verano, mucho más fresca y
podrá ser utilizada también para almacenar productos de la huerta.
Un nuevo desnivel dará acceso a la huerta, propiamente dicha. Esta tendrá una extensión de más de mil metros cuadrados, suficiente para dar de comer a varias familias. Para una sola familia, este terreno daría mucho más de lo necesario para la alimentación y el excedente se podría trocar por el excedente de otros vecinos con el fin de tener mayor variedad alimenticia. Incluso, si existiera la posibilidad de explotarla por completo y comercializar todos los productos habría un beneficio económico bastante elevado. De momento no voy a hacer nada de eso, me conformaré con cultivar una extensión mucho más pequeña, entre cincuenta y cien metros, lo que yo sea capaz de mantener con unas ocho o doce horas de trabajo a la semana.
En la huerta realizaré diversas plantaciones, usando siempre pequeños bancales de cinco metros cuadrados de extensión y probando diversas técnicas de cultivo, de una forma experimental, y con el objetivo fundamental de disfrutar de la huerta, aparte de ayudar en la cesta de la compra.
Con el tiempo, una vez que me pueda establecer definitivamente en la parcela,
instalaré también unos criaderos de pollos y conejos. Tanto unos como otros me
servirán de varias formas distintas, en primer lugar se comerán gran parte de
los desechos orgánicos de la huerta y de la casa, tallos, verduras, las
cáscaras de las frutas que comamos, las mondas de las patatas, etc. Todos estos
desperdicios orgánicos, los animales los convertirán en abono que depositarán
cuidadosa y uniformemente por la parcela aumentando el rendimiento de la huerta.
Esto también se conseguiría sin animales, usando montones de compost, pero el
compost tarda varias semanas en hacerse, y las gallinas son más rápidas.
Para que este reparto se realice de forma eficiente pienso dividir todo el
terreno de la huerta en seis u ocho secciones de forma rectangular. En las
esquinas de las mismas y a distancias regulares plantaré unos pilotes de
hormigón que podrán sujetar postes de aluminio sobre los que se extenderá una
alambrada. Las gallinas y conejos estarán en una de estas secciones,
comiéndose la basura vegetal y abonando el terreno. Al cabo de un par de meses
encerraré los animales en una caseta, desmontaré la cerca y la instalaré en
otra sección, soltando en ella los animales. De esa forma los animales irán
rotando por todo el huerto.
Y el tercer beneficio de los animales en la huerta es, por supuesto, la carne.
Un pollo o un conejo a la semana, aparte de cierta cantidad de huevos, será un
buen suplemento alimenticio (y económico).
De hecho, una de las cosas más atractivas del huerto es la posibilidad de
conseguir un sustancioso ahorro en la cesta de la compra. Si en vez de comprar
frutas y verduras tengo una huerta en la que hacer la compra gratis (sólo hay
que invertir algo de trabajo) podría ahorrar alrededor de dos mil euros al año
(~300.000 Ptas), cantidad nada despreciable y que se verá MUY aumentada en el
momento en que sea capaz de mantener un mediano criadero de animales.
Por último, al fondo a la izquierda de la huerta, es decir en la esquina sureste de la misma, instalaré un pequeño invernadero donde hacer semilleros y repicados de plantas antes de trasladarlas a los bancales, así como varios depósitos de compostaje.
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