EcoVida

Depuración Natural de Aguas

El agua potable es a menudo un recurso escaso y susceptible de contaminación por las aguas negras (procedentes de los inodoros y cargadas con materias fecales) y grises (procedentes de cocinas y lavabos, cargadas con detergentes y restos de alimentos y materia orgánica). El ahorro, la depuración mediante cadenas tróficas y el retorno al medio ambiente en óptimas condiciones son los principios que rigen la gestión del agua en la bioconstrucción.

La bioconstrucción dispone de múltiples tecnologías para el ahorro de agua. La instalación de reductores de caudal permite reducir el flujo de agua manteniendo su presión. Pueden instalarse en las duchas, entre el flexo y el grifo o entre la alcachofa y el tubo; aunque también se instalan fácilmente en cualquier grifo sustituyendo el filtro y/o el difusor, y su precio se amortiza en muy pocos meses. En Estados Unidos existe la “pila ecológica” para las cocinas, que recoge las aguas grises ligeras (las que se utilizan para lavar fruta o el agua de transición de fría a caliente) y las acumula para su uso en jardinería, por ejemplo. Las cisternas con regulación del caudal también permiten un ahorro de agua considerable. Sin embargo, los retretes de compostaje constituyen una alternativa mucho más radical. Los retretes de compostaje facilitan con una buena aireación el trabajo de bacterias que transforman las heces y parte de los orines en compuestos fertilizantes sin más necesidad que una ventilación forzada para que no se produzcan putrefacciones sin aire. Existen varios tipos de estos retretes, algunos de los cuales utilizan pequeñas cantidades de agua. Los retretes de compostaje evitan las aguas negras y nos proveen de un producto útil para enriquecer con abono nuestra tierra. En estos retretes el agua de los orines se vaporiza en el propio proceso de compostaje. A pesar de las ventajas de estos equipos su adopción choca con barreras culturales.
En la naturaleza no existen residuos porque los desechos de una especie constituyen el alimento de otra. La bioconstrucción utiliza este principio para depurar las aguas (negras y grises) y devolverlas al entorno. Los sistemas de depuración natural por humedales se fundamentan en los procesos de autodepuración de los ecosistemas acuáticos: lagunas, ríos, graveras, cascadas, etc, imitándolos y recreándolos en un espacio controlado y con un funcionamiento más intensivo, según las necesidades de los habitantes de la vivienda y del entorno. Estos sistemas se caracterizan por instaurar una gran diversidad biológica. Este sistema reduce la materia orgánica del agua, que es digerida por microorganismos anaeróbicos y posteriormente aeróbicos; los nutrientes, que son asimilados por animales y plantas; y los patógenos, que quedan reducidos en un 99%. De esta manera, se devuelven las aguas al medio con unas óptimas condiciones, para que puedan ser absorbidas por la naturaleza sin interferir en el curso natural del agua.

Depuración natural de aguas residuales
Emilia Hazelip, agricultora sinérgica

La depuración de las aguas procedentes del uso doméstico y agrícola, mediante plantas acuáticas emergidas, permite no sólo reciclarla para el riego sino también generar biomasa, que podrá ser utilizada como forraje, mulching, paja para tejados, cestería o materiales para el artesanado. Las lagunas naturales realizan hoy un trabajo de depuración de las aguas muy importante, desconocido hasta hace muy poco.
La laguna de macrophytas es una laguna construida a la escala necesaria para el tratamiento de un determinado efluente. La elección de las plantas y de las dimensiones de la laguna dependerá de las aguas a tratar y de las condiciones climáticas.
El sistema se instalará preferentemente en un terreno ligeramente en pendiente y por delante de la salida del efluente, de este modo no necesitaremos una bomba. Por el contrario, en los terrenos planos, una bomba puede ser indispensable. No habrá que usar toldo en los terrenos arcillosos, pero en cualquier otro tipo de terreno habrá que velar por la estanqueidad de los estanques.

Dimensiones de los estanques
Para establecer el número y dimensiones de los estanques, hay que conocer el volumen del efluente y el número de días de retención (de 5 a 10 días según la severidad de las heladas). Los estanques miden 70 cm de profundidad por 1 metro de ancho y la laguna será proporcional a la cantidad de efluente y determinada en función del clima. Debemos añadir en el cálculo el volumen de las piedras que introduciremos en el estanque para el sostén y mejor funcionamiento de las plantas y del sistema (un 25 % del volumen de más).
Por ejemplo: para un efluente de 500 litros al día, si retenemos el efluente durante 5 días, el volumen necesario será de 2500 litros = 2’5 m³. Dado que la profundidad del estanque es 0’7 m y un ancho de 1 m, se necesitará una longitud de 2’5 m³ / 0’7 m / 1 m = 3’57 m para tener una capacidad de 2500 litros. Añadamos un 25% para compensar el volumen de las piedras y tierra que colocaremos en el fondo para sujetar las raíces de las plantas y obtendremos una longitud de 4’46 m.

Si los estanques son de cemento, deberemos llenarlos de agua y vaciarlos antes de meter las plantas. Una vez que estén listos, colocaremos en el fondo una capa de piedras grandes de 20 a 30 cm de diámetro. Después las plantas emergidas con rizomas, que mantendremos sobre la capa de piedras del fondo, ayudándonos de otra capa de piedras medianas (de 10 a 15 cm de diámetro). Esta capa deberá medir en total unos 20 cm de profundidad.

Tipo de plantas
Las plantas se colocan por grupos de la misma especie. Sus tallos se recortarán para el trasplante, dejando suficiente altura como para que sobrepasen el nivel del agua. Si las plantas se recubren de agua antes de que desarrollen las raíces, se pudrirán. También hay que tener cuidado de que el agua penetre lentamente en los estanques. Si al principio no disponemos de muchas plantas, las repartiremos por el espacio que queremos que colonicen. El mejor momento para plantar las especies acuáticas es el mes de julio, fuera de los meses calientes estas plantas pueden morir con el transplante.
En el primer estanque, la cuba de mezclado no tiene plantas, sirve para mezclar las aguas antes de penetrar en el sistema y decantar los residuos más sólidos. Al principio del recorrido implantaremos el carrizo (Phragmites), seguido de la espadaña (Typha latifolia), los juncos (Scirpus lacustris), otros juncos (Juncus effusus), castaña caina (Eleocharis palustris), patata de agua ( Sagittaria latifolia) y al final del recorrido el lirio acuático (Iris pseudoacorus), esta planta es antibacteriana y destruye las bacterias patógenas que podrían haber sobrevivido a todos los otros tratamientos.
Si el agua es muy salada, instalaremos en cabeza del circuito un estanque/cubeta de una profundidad de 50 cm y de una longitud proporcional al volumen del efluente (por un día de retención). Esta cubeta se llena de arena y de gravilla hasta arriba y se planta Salicornia (herbacea y fruticosa) y Salicornia grande (Artrocnemum glaucum), esta última se utiliza si el efluente está particularmente cargado de sal. Estas plantas no se comercializan, para procurarlas hace falta extraerlas de marismas naturales. Podemos comprar las otras plantas en viveros de plantas acuáticas o cogerlas en la naturaleza. Algunas pueden igualmente sembrarse (juncos, castaña caina, patata de agua, lirio acuático).
Comenzaremos la siembra fuera de los estanques, en cajas de madera llenas de una mezcla de arena y compost muy húmeda y puesta a pleno sol. Antes de colar las plantas jóvenes en las piedras, esperaremos a que tengan una altura que sobrepase el nivel del agua de los estanques.

Funcionamiento del sistema
Una vez que las plantas estén bien instaladas, estarán preparadas para el funcionamiento correcto del sistema. Las plantas acuáticas extraen del agua las materias en suspensión en relación a sus necesidades de crecimiento. Para incitarlas a consumir realizaremos podas. En clima frío se recomiendan dos podas al año. La primera poda al final de la primavera (en todo caso antes de la aparición de las yemas), la segunda al final del otoño y principio del invierno, antes de que las partes muertas de las plantas caigan al agua y evitar así un estancamiento del fondo con fermentación anaeróbica y malos olores. Las podas se realizan ligeramente por encima del nivel del agua de los estanques, la biomasa así producida es un recurso a utilizar. Tener cuidado al cortar las plantas que no caigan al agua. Al cabo de cierto tiempo, cuando el sistema está ya bien desarrollado, la proliferación de las plantas puede ser tan grande que tengamos que retirar rizomas. Para ello vaciaremos los estanques y los cortaremos, pudiéndolos introducir en medios naturales con necesidad de plantas acuáticas, venderlas o utilizarlas como forraje.

Gestión de los estanques
El suero y las aguas grises penetran en la cuba de mezclado donde se juntan convirtiéndose en un efluente homogéneo. Una vez que la cuba esté llena, el efluente pasa al primer estanque. El año de puesta en servicio del sistema, si las plantas son todavía demasiado bajas en relación al nivel normal de agua, deberemos regular el nivel de agua más bajo a fin de evitar que se ahoguen; esto es muy importante para que las plantas puedan instalarse.
A fin de reducir la formación de limo en el fondo de los estanques y de ofrecer a las plantas una alternancia de agua baja/en seco que favorezca su crecimiento, deberemos durante el verano y el otoño, una vez por mes, vaciar completamente el agua de los estanques durante un periodo de un día como mínimo y una semana como máximo.
Esta alternancia de agua baja/ en seco estimula la proliferación de bacterias aeróbicas que viven en las piedras y las raíces. Estas participan activamente en la descontaminación de los efluentes gracias a su consumo de residuos (el limo) provenientes de una descomposición efectuada por microorganismos anaeróbicos. Sin esta precaución habría que limpiar manualmente los estanques al cabo de unos años.
En primavera, para dar fuerza a las plantas, prepararemos un abono líquido (purin) de animal (cabras), de consuelda u ortigas, que distribuiremos en todos los estanques antes de poner en marcha de nuevo el sistema de lagunaje. Si fuera necesario añadir plantas, lo haremos cuando el estanque esté en seco, apartando las piedras para llegar al nivel entre las grandes y medianas, allí donde pueden plantarse nuevos rizomas.

Las plantaciones
Se efectúan en el sustrato que ha sido colocado sobre el fondo de la laguna, justo en el momento de proceder al llenado de los estanques. Los rizomas se plantan cada 50 cm, a algunos cms de profundidad en cortes realizados con la azada (planta por planta) o mecánicamente (surcos paralelos que después se cierran). El periodo más favorable para la plantación es la primavera.

Emilia Hazelip, agricultora sinérgica.

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