Motores Iónicos

Se han experimentado con éxito en la misión DS-1 y se espera construir los primeros cohetes iónicos eficaces en los próximos años.
Tal como los cohetes químicos consiguen impulso mediante una explosión controlada en la que los gases de la combustión salen a altas velocidades, en un motor iónico lo que se hace es descomponer átomos en iones y acelerarlos hacia popa, provocando una reacción de empuje.

Como lo que se ha de acelerar son átomos, la velocidad que se les puede imprimir es mucho mayor que en una combustión química, y eso se traduce en un empuje menor pero mucho más duradero.
El problema con los cohetes químicos es que en unos diez minutos tienen que quemar casi todo su combustible, si se quemase más despacio no se conseguiría impulso suficiente para situarse en órbita. Con motores iónicos en cambio, unos pocos kilos de combustible puede durar meses y hasta años.
Este tipo de motores no dan empuje suficiente para salir de una superficie planetaria pero son una magnífica opción para impulsar naves ya en el espacio, capturar satélites, realizar transferencias orbitales o incluso viajes interplanetarios.