También es factible convertir un rayo de
micro-ondas en energía eléctrica, y también con una eficiencia
del ochenta por ciento, por lo que en total se habrá perdido
casi un cuarenta por ciento de la energía eléctrica producida
en el panel fotovoltaico.
Es decir, que de los 1.365 watios por metro cuadrado que envía el Sol, el panel fotovoltaico capta 200 w, que convierte en un rayo de micro-ondas de 160 w que es transmitido a la Tierra. Una vez allí una antena capta 125 w y la envía a la red eléctrica normal.
Y aún así es cinco veces más de lo que el mismo panel habría producido en la superficie de la Tierra. Si en lugar de un metro cuadrado usamos una batería de paneles solares de dos Km², a lo largo de un año podríamos producir tanta energía como diez Km² en la superficie de la Tierra.
Evidentemente, un colector
de micro-ondas también ocupará un terreno en la superficie
terrestre. Según la precisión con la que somos capaces de
apuntar y enfocar el rayo de micro-ondas desde el espacio, el
tamaño de un colector debería tener un par de kilómetros de
diámetro.
Esto sería la tercera parte de la superficie que ocuparía una
planta fotovoltaica que generase la misma cantidad de energía,
pero con varias ventajas adicionales:
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