Base Lunar

La construcción de una Base Lunar podría ocupar un tiempo bastante breve si tenemos en cuenta que no pretendemos construir una Gran Base Permanente, sino un simple refugio para los trabajadores que irán a realizar una serie de tareas bastante simples y rutinarias.

En un primer viaje se enviaría a la Luna una pequeña excavadora de unos dos mil Kg de peso. La excavadora puede ser teledirigida para preparar el terreno, es decir hacer una zanja de varios metros de profundidad y un tamaño suficiente como para que en ella se pueda medio enterrar un tanque externo de la lanzadera.

En el siguiente viaje se llevará el tanque externo que se depositará en la zanja.
Un tanque vacío pesa 30.000 Kg. pero en la superficie de la Luna pesará sólo 5.000 Kg. Si aún así es demasiado peso para un módulo lunar, siempre será posible enviar un habitáculo prefabricado a base de paneles o varios cilindros más pequeños que se ensamblen entre sí para formar un edificio capaz de albergar cómodamente a un par de docenas de personas.

Sea cual sea el tipo de habitáculo que se construya, el siguiente paso sería cubrirlo con una capa de un par de metros de tierra con el fin de aislarlo de los elevados cambios de temperatura y de los rayos cósmicos.
De la superficie sólo asomaría la parte correspondiente al garaje, con una cámara de descompresión que permita pasar a un interior con atmósfera.

A base de paneles, tuercas y sudores se preparará el interior del habitáculo para que sirva como residencia temporal a los trabajadores que vayan a la Luna en futuras misiones.