Conforme se iban realizando viajes y más viajes para
la construcción del puerto espacial, en cada viaje se ha
utilizado un tanque de combustible de unos cuarenta y
siete metros de largo por ocho de diámetro.
En las misiones que actualmente llevan a cabo las
lanzaderas este depósito es soltado y dejado caer a
tierra poco después del despegue. No costaría mucho (sí, costaría mucho, pero no tanto como
para que sea imposible) hacer que los depósitos,
una vez agotado el combustible, siguieran su camino hacia
el espacio y fueran dejados bien sujetos en algún lugar
que no estorbe y que no esté demasiado lejos de Alfa.
Una vez terminada la construcción tendremos unos treinta
depósitos vacíos de combustible.
Lo primero que haremos será abrir agujeros en ellos y colocar pasillos y escotillas que comuniquen unos depósitos con otros formando dos racimos de siete depósitos cada uno.
En el extremo del depósito central del racimo acoplaremos un
pasillo de unos dos metros de diámetro y cincuenta de longitud construido con paneles prefabricados en la Tierra.
Del extremo de los otros depósitos saldrán unos cables,
también de cincuenta metros de largo que serán los que sujeten
el peso de los tanques.
Tanto el pasillo como los cables van a dar a un depósito en el que se habilitarán escotillas para salir al exterior y que hará las veces de vestuario: en él se dejarán los trajes espaciales cuando los obreros hayan terminado su trabajo en el exterior.
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A la izquierda vemos la forma en que se pueden unir
siete tanques externos de la lanzadera espacial
para formar un módulo habitable. Del tanque central parte la torre que comunica con el otro extremo mientras los demás tanques están también sujetos con cables de acero. |
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La misma imagen vista desde la parte
inferior del módulo. A cada tanque se le
han añadido varias compuertas para
comunicarse con los tanques adyacentes. El tanque central será de servicios y los que lo rodean serán los residenciales. |
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A la derecha vemos como dos módulos están sujetos entre
sí por una torre y seis cables que se unen en un tanque central.Se pueden añadir más módulos, siempre en número par, hasta conseguir la cantidad de espacio habitable que necesitemos. |
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Una vez todo sujeto, la estación se pondrá a rotar en el
plano de la elíptica, al principio a dos rotaciones por minuto.
Con esta velocidad de rotación los objetos pesarán la mitad que
en la Tierra, por lo que no será tarea difícil terminar de
acondicionar el interior de los depósitos para hacerlos
habitables.
El diseño interior de cada depósito puede quedar como un
reto a los decoradores de interiores. Al fin y al cabo se trata
de un cilindro de ocho metros de diámetro por casi cincuenta de
alto, a ver qué diseñador acepta el reto de fabricar muebles
que se adapten a paredes curvas.
Sean como sean los muebles que pongamos, se pueden habilitar varias plantas
(en el dibujo de la izquierda se pueden distinguir siete) de cincuenta metros cuadrados cada una. Si
multiplicamos esta cantidad por los doce depósitos externos (supondremos que en los dos internos están los servicios
comunes, como cocinas, gimnasios, escaleras y salas de ocio)
tendremos un total de 4.200 m² habitables.
Un portal de vecinos típico de nuestras ciudades suele tener
cinco plantas de cuatro pisos de unos ochenta metros cuadrados.
Eso hace un total de 1.600 m² para unas sesenta o setenta
personas.
Según esa proporción, en Alfa podrían vivir cómodamente
unas doscientas personas, pero no sería conveniente saturar
la estación.
Más bien pienso que las personas que trabajen en el espacio
acabarán muy cansados, y después de darse una ducha y comer una
hamburguesa con Coca-Cola, (no olvidemos que, al menos al
principio, la mayoría serán estadounidenses) querrán relajarse
y olvidarse del duro trabajo realizado. Si no pudieran disfrutar
de las pocas horas de ocio que tengan, los nervios y las
tensiones se irán acumulando hasta provocar conflictos
interpersonales.
Y aquí no puedes desahogarte dando un portazo al salir, así que
es mejor mantener una población menor, quizás hasta cien
habitantes, y ofrecer más espacios de esparcimiento, relajación
y ocio.
Así pues, construidas por fin las habitaciones, habilitadas las cocinas y los aseos, los gimnasios y las discotecas, con las jardineras plantadas de hermosas flores, ha llegado la hora de habitar en él.
La velocidad de rotación se aumentará hasta tres rpm. con lo
que en la planta baja, a cien metros del eje de rotación,
pesarás lo mismo que pesabas en la Tierra.
Conforme subieras por las escaleras del cilindro central irías
pesando cada vez menos y, en la planta superior pesarías poco
más de la mitad, si en la Tierra pesabas 80 Kg, allí solo
pesarás unos 45 ó 50.
Ahora tienes que subir cincuenta metros por una escalera de
mano.
Esto son veinte pisos, una barbaridad, desde luego y nadie en su
sano juicio se plantearía algo así de forma habitual.
Pero por cada escalón que subes pesas un poquitín menos. Al
subir veinticinco metros pesas 25 Kg. así que en vez de estar
cada vez más cansado resulta que te sientes más y más ligero
conforme subes.
Llegará un momento en que empezarás a usar sólo las manos, sin
necesidad de apoyar los pies en los escalones, aunque eso será
ya a punto de entrar en el módulo central de la estación.
Para bajar, en cambio, se puede seguir un procedimiento similar
al de los bomberos, una barra por la que se deslice la gente. Al
bajar iremos aumentando de peso pero sólo pesaremos la mitad que
en la Tierra al llegar a la primera planta (permitidme
establecer una convención que me parece bastante lógica: en
todas las estaciones orbitales de tipo torre centrífuga que se
construyan, las plantas se numerarán desde arriba hacia abajo).
Al llegar al centro de la torre te encuentras en otro depósito que ha sido acondicionado como vestuario. Las paredes están cubiertas de paneles donde se guardan los trajes espaciales y a cada extremo de la sala hay una esclusa.
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Aquí tenemos un par de diseños, uno de ellos compuesto por un solo depósito a ambos extremos de una torre, y otro, más complejo, formado por dos anillos de doce tanques cada uno.
A medida que se realicen nuevos viajes, los depósitos vacíos que sigan llegando se acondicionarán para usarlos como laboratorios o para formar parte de nuevos habitáculos.
En cualquier caso, estos hábitats no pueden ser permanentes. La falta de blindaje adecuado hace que sólo puedan ser usados para estancias cortas, de pocos meses de duración, y debiendo refugiarse en una cámara blindada en el centro de la estación, cuando se prevean radiaciones solares más intensas de lo habitual.