Debido a mi afición por la Ciencia y la Literatura, era inevitable que algún día decidiera escribir una novela, y que esa novela estuviese ambientada en el espacio.
Hacía sólo dos años que había leído el libro de O'Neill
cuando un domingo que estaba de guardia en la mili decidí
escribir a mis padres.
Cogí un bolígrafo, abrí un cuaderno y me apoyé en la mesa.
Iba a empezar escribiendo "Queridos padres" pero algo
hizo que me detuviera. Un segundo más tarde escribí
"Gloria a Isai Draikas", y sin darme cuenta, sin
haberlo pensado en ningún momento, escribí el primer relato
corto de una saga que jamás terminaré de escribir.
En cuestión de unas pocas horas desarrollé una historia que
transcurriría en un lejano futuro, allá por el 2.150, con un
sistema solar poblado de Ciudades Espaciales parecidas a las
descritas por O'Neill.
Durante muchos años he ido desarrollando la historia haciéndola
cada vez más compleja, hasta que un día me atreví a escribir
mi primera novela completa: "Bienvenidos a Libertad".
No la busquéis en las librerías, no la he publicado, no es tan
buena para eso.
La segunda me salió bastante mejor, quizás algún día la
presente a un concurso.
La tercera está en la sartén y si consigo terminarla como yo
quiero me parecerá increíble, aunque es bastante difícil,
porque el protagonista se empeña siempre en salirse del guión.
Y en esas tres novelas se describen tres ciudades espaciales distintas, Libertad, Galileo y Juno, justo las que yo consideré que serían las primeras en ser construídas y tal como las imaginé en el momento de escribir cada novela.
Todo lo que habéis leído en estas páginas es Ciencia, no
Ciencia-Ficción. Lo que leáis en adelante será una mezcla de
Literatura, si es buena o mala está por ver, mezclada con
ciencia y ambientada en diversos entornos espaciales. Las
descripciones que hago de las ciudades y de los mecanismos que se
encuentran en ellas no son el fruto de mi imaginación, sino de
un elaborado estudio en el que durante años he intentado
resolver problemas que en la Tierra nunca se han planteado.
La mayor parte de los detalles los he aprendido leyendo ciencia
seria, así que no son mérito mío.
Otros detalles los he descubierto o deducido yo mismo, aunque
posteriormente he visto que otros escritores también los
mencionan.
Y otros, muy pocos, los he descubierto y ni antes ni después he
encontrado ninguna referencia a ellos en toda la literatura
científica. Tal vez sea porque estoy completamente equivocado.
El hecho de que haya usado estas ciudades en mis novelas no
hace que sean fantasía, al contrario, la acción de los
personajes me ha llevado a detalles en los que jamás hubiera
pensado por mí mismo, por eso considero estas ciudades tan
reales y factibles como las diseñadas por O'Neill.
De todas formas, si encontráis en ellas algo que se contradiga
con la física o la ciencia en general, decídmelo.