Estos no son más que unos módulos prefabricados en la Tierra, trasladados en transbordadores y ensamblados en el espacio. En su interior hay dormitorios, cocinas, aseos, salas de reunión, gimnasios, ... y todo ello con el mismo diseño que tienen aquí en la Tierra.
El conjunto podría ser similar a un edificio de diez plantas de unos cuatrocientos metros cuadrados, es decir un típico portal de cuarenta vecinos que tanto abunda en muchas ciudades.
Hay apartamentos de entre uno y tres
dormitorios, y el administrador del hábitat tiene que procurar
que cada familia tenga un apartamento adecuado a sus necesidades.
No siempre lo consigue y a veces nos encontramos gente que no se
conoce de nada compartiendo un apartamento o familias de seis
miembros repartidas entre dos apartamentos distintos.
En todos los apartamentos hay un aseo suficiente para tomar una ducha y un horno eléctrico para calentar comida precocinada, pero si quieres tomar un baño o hacer una comida decente tienes que ir a la zona de servicios comunes.
Eso sí, en esta zona tienes gimnasio, sauna, piscina, bar y restaurante. Los turnos en el restaurante están estrictamente reglamentados, hay seis turnos y si te cansas de ver siempre las mismas caras tendrás que cambiar el turno con otra persona, pero ni se te ocurra ir fuera de tu turno.
El conjunto puede dar alojamiento a unas
ciento cincuenta personas con total comodidad.
Si hace falta podría duplicarse esta cantidad pero ello sería a
costa de renunciar a ciertas comodidades con lo que tendríamos
unos habitáculos tan espartanos como el interior de un
submarino. Sinceramente, pienso que si una persona tiene que
trabajar durante varios meses, o hasta años, en el espacio, se
merece una cierta comodidad por lo que si se desea aumentar la
población de la estación, que sea a costa de hacerla más
grande, no de empaquetar a la gente como a sardinas.