... Viene de El Cambio Climático.
Como iba diciendo, ¿qué más podríamos hacer?.
Bueno, si se tratara de mi casa, después de pintar las paredes de blanco, plantar árboles alrededor de la casa y hacer una pequeña laguna para refrescar el ambiente, si aún no fuera suficiente siempre puedo instalar unas persianas que den sombra a la casa.
Puede parecer fantasioso, pero no es descabellado ni imposible colocar unas persianas a la Tierra con las que podamos graduar la cantidad de radiación solar que recibimos del Sol.
En mi página Ciudades en el Espacio, expongo un proyecto del Profesor Gerard K. O'Neill que en el año 1975 planteó para marcar el futuro de la exploración espacial. El proyecto tendría un coste similar al del proyecto Apolo más el de la Estación Espacial Internacional, se desarrollaría en unos 25 años al término de los cuales la Tierra estaría rodeada de paneles solares que captarían la energía solar y la transmitirían en forma de rayos de microondas a la Tierra, para su uso en las ciudades.
Un pequeño resumen de dicho proyecto sería como sigue:
Podéis ver el proyecto en más detalle en mi página, pero para los efectos de este artículo sobre el cambio climático, eso es lo fundamental. Y su realización es perfectamente factible desde el punto de vista técnico. La tecnología para llevar a cabo este proyecto ya la tenemos, lo único que se necesita es dinero y voluntad política. Por desgracia los políticos no gustan de hacer planes a largo plazo, e iniciar un proyecto semejante supondría hacer unas inversiones que tardarían más de diez años en comenzar a dar beneficios y 25 ó 30 en completarse. Y ¿qué político se preocupa de hacer planes a tan largo plazo?. ¿Qué político se preocupa de planes que no vayan a dar beneficios antes de su siguiente reelección?.
Una salvedad. El Protocolo de Kioto que han firmado numerosos
países del mundo no dará resultados apreciables, si los llega a dar, antes de
que pase un siglo, pero al crear un mercado de Derechos de Emisión han
inventado un producto inexistente que las nuevas empresas deberán comprar antes
de empezar a producir y con el que numerosas empresas ya existentes podrán
conseguir un beneficio económico inmediato bastante importante, sencillamente
renunciando a actividades industriales. Es decir, los estados pagarán a las
empresas por no contaminar y de hecho ya hay varias empresas, propiedad de
personas asociadas a gobernantes y grupos ecologistas que ven mucho más
rentable vender sus Derechos de Emisión que mantener abiertas sus fábricas.
Mención especial para Al Gore, adalid de la lucha contra el cambio climático,
promotor del Protocolo de Kioto y autor del documental "Una Verdad
Incómoda", en
cuya mansión se consume diez veces más energía que en cualquier hogar medio
de USA, cuya familia posee unas minas de Zinc que han sido denunciadas varias
veces por contaminación, aunque todas las denuncias han sido sobreseídas por
la intercesión de su querido pariente político, y que es el principal
accionista de una de las primeras empresas que se han creado para comerciar con
los Derechos de Emisión, por lo que se va a hacer indecentemente rico gracias a
un mercado innecesario y perjudicial que él y otros como él se han encargado
de inventar.
Por cierto, los paganos, los que van a salir perdiendo, como siempre, son los
ciudadanos que pagamos impuestos y los habitantes de los países más pobres a
los que se les van a poner cientos de obstáculos para impedir que se industrialicen
y que puedan salir por fin de la pobreza.
Dejémoslo pues en que los políticos no hacen planes a largo plazo, a no ser
que vayan a recibir un beneficio más inmediato.
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Una cadena de PowerSats (Satélites de Energía Solar) abastecen de energía a la Tierra |
Pero si
el proyecto de Gerard K. O'Neill para la construcción de Estaciones de Energía
Solar en el Espacio se llevara a cabo, en un plazo de 25 años tendríamos
energía eléctrica suficiente para todas las necesidades humanas. En la Tierra
dejarían de ser necesarias las centrales eléctricas que producen electricidad
a partir de quemar carbón, gas, petróleo o combustible nuclear. La energía
eléctrica sería entonces tan barata que competiría muy ventajosamente con el
petróleo, y los fabricantes de automóviles promoverían la investigación y el
desarrollo de motores eléctricos con pilas de combustible, alimentadas por
hidrógeno,
que sería mucho más barato que el petróleo.
Al cerrar todas esas centrales, la cantidad de
CO2 que las industrias expulsan al aire sería mucho menor que la actual, con lo que
sin duda aliviaríamos en gran medida el stress al que actualmente está sometido el medio
ambiente, reduciendo también el efecto invernadero, pero aún podemos conseguir mucho más.
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Sección de una Ciudad Espacial |
Para llevar a cabo este plan se habrán enviado
cientos de personas al espacio, que al
principio vivirán en condiciones bastante incómodas, pero una de las facetas de este
proyecto es que al mismo tiempo que se aumenta el número de trabajadores
espaciales se construyen estaciones de varios cientos de metros de diámetro en
rotación, en cuyo interior se puede acondicionar un habitáculo, sometido a una
fuerza centrífuga similar a la gravedad terrestre y donde sus habitantes puedan
vivir con todas las comodidades a las que pudieran aspirar.
También se habrán construido laboratorios de investigación para empresas y
universidades, y hoteles para atraer turismo espacial, y observatorios
astronómicos, y laboratorios que muchas empresas de química, medicina, electrónica, etc,
estarán deseando alquilar para la investigación con nuevos
materiales.
En un plazo mucho más corto del que imaginamos, la cantidad de habitantes espaciales puede llegar a miles de personas, los beneficios para la Tierra serán enormes, no solo por la energía más barata, también por los nuevos descubrimientos, la reducción de la contaminación y emisiones de CO2 que se habrá producido en la Tierra al reducir tan drásticamente el consumo de combustibles fósiles.
Pero esto planteará a su vez un nuevo problema.
Desde los PowerSats se estará enviando a la Tierra toda la energía que la
Humanidad pueda necesitar, pero esa energía era energía destinada a pasar de
largo desde el Sol a las lejanas estrellas. De repente, la Tierra estará
recibiendo más radiación de la que ha estado recibiendo hasta ahora desde el
Sol, y esto provocaría a la larga una elevación de la temperatura global de la
Tierra.
Hay que compensar este incremento. ¿Cómo?. Pues es sencillo: Reduciendo la
cantidad de radiación que la Tierra recibe desde el Sol. Y esa reducción tiene
que ser equivalente a la cantidad de energía que los PowerSats envían a la
Tierra.
Y con todos los medios disponibles para entonces tendremos una solución
sumamente sencilla. A medio camino entre el Sol y la Tierra instalaremos unas
pantallas opacas o espejos que reflejen parte de la luz del Sol hacia él impidiendo que
alcancen la Tierra.
En todos los cuerpos en órbita alrededor de otro cuerpo mayor, hay cinco puntos de equilibrio donde las fuerzas gravitacionales y orbitales se equilibran permitiendo una órbita estable. Uno de esos puntos es el punto de Lagrange Interno, que está situado entre ambos cuerpos a una distancia tal que la atracción gravitatoria de ambos cuerpos sea la misma. En el caso de la Tierra y el Sol, ese punto de Lagrange Interno se encuentra a unos 1'6 MM de Km de distancia de la Tierra, como cinco veces más lejos que la Luna, pero en dirección al Sol. Si las pantallas que fabriquemos para desviar la energía solar las construyéramos en dicho punto (llamémosle, por ejemplo, T1), estaríamos construyendo una celosía, unas persianas que evitarían que una gran parte de esa energía llegara a la Tierra, consiguiendo graduar con precisión la cantidad de calor que queremos recibir directamente del Sol.
El proceso de fabricación de los espejos se realizaría en el espacio, a partir del material lunar procesado en las factorías espaciales. De hecho, con el fin de maximizar la eficiencia, lo mejor es trasladar el material lunar en bruto hasta T1 y allí construir una factoría espacial que del material lunar extraiga sus componentes, silicio, aluminio, hierro, etc. Con estos materiales se fundirán y fabricarán las placas de aluminio o cristal y cuerdas o cables de fibra de vidrio para mantenerlas unidas y en posición perpendicular al Sol.
El tamaño y
cantidad de placas necesarias se podrá decidir según el material disponible o
las posibilidades de la factoría, pero el objetivo será conseguir una
superficie reflectante equivalente a la superficie de los PowerSats que se hayan
dispuesto alrededor de la Tierra para el abastecimiento energético.
A una
distancia de 1'6 MM de Km, contra el deslumbrante fondo de la superficie solar,
las pantallas serían invisibles al ojo humano, pero detendrán un cierto
porcentaje de la radiación solar, inapreciable desde el punto de vista humano,
pero importante desde el punto de vista climatológico, ya que sería suficiente para que la cantidad
de radiación solar recibida por la Tierra
quedara reducida en una proporción similar al excedente de energía que la
Tierra hubiese recibido desde el espacio, con lo cual evitaremos un
sobrecalentamiento innecesario y perjudicial del medio ambiente.
Los únicos que podrían lamentar esta posición serían los astrónomos que
estudian el Sol, ya que estas pantallas ocultarían una pequeña pero para ellos
apreciable
zona de la superficie solar. Pero esta pega tiene dos posibles respuestas: Las
pantallas estarían situadas en T1, a 1'6 MM de Km de la Tierra en la línea que
une el Sol con la Tierra, pero no exactamente con el centro de la Tierra, sino
con el centro de gravedad del sistema Tierra-Luna. Debido a la diferencia de
masas, dicho centro de gravedad se encuentra en la línea que va del Centro de
la Tierra al Centro de la Luna, pero a una distancia de 4.500 Km del centro de
la Tierra. Dicho centro se encuentra aún dentro de la superficie de la Tierra,
pero provoca un movimiento poco conocido de nuestro planeta. Tanto la Luna como
la Tierra, giran alrededor de ese punto en un período de 27 días, y eso hace
que la Tierra se encuentre a veces 4.500 Km por delante del eje que une el Sol
con el sistema Tierra-Luna y otras veces a 4.500 Km por detrás, exactamente al
contrario que la Luna, que en el primer caso se encontrará 380.000 Km por
detrás de dicho eje y por delante en el segundo. Es decir, que desde la Tierra
veríamos las pantallas en el centro del Sol sólo cada catorce días, mientras
que el resto del tiempo estaría situado a la izquierda o a la derecha, dentro
del disco solar, y unas veces por encima del ecuador solar y otras por debajo,
correspondiendo su posición
aparente en el disco solar a la fase orbital en la que se
encuentre la Luna.
La segunda respuesta es que los medios técnicos permitirán perfectamente
situar en T1 un observatorio astronómico para la observación solar, libre de
la rotación terrestre, de la interferencia de otros satélites y de posibles
eclipses. Cosa que de hecho ya es cierta, pues precisamente en ese punto se
encuentra desde Mayo de 1996 el Observatorio Solar Heliosférico (SOHO) que
está desde entonces enviando importantes cantidades de información sobre el
Sol a la
Tierra.
¿No es pues el mejor emplazamiento posible para un observatorio solar, más
cerca y sin ningún objeto que pueda entorpecer la visión del Sol?. Incluso
para observar el resto del universo, un observatorio en dicho punto solo
tendría como obstáculos el Sol y la Tierra y la Luna, pero éstas últimas
serían tan pequeñas a esa distancia que solo taparían algunas pocas estrellas
durante unos escasos minutos al año. Cualquier otro punto alrededor de la
Tierra (excepto T2, a 1'6 MM de Km de la Tierra, en la misma línea Sol-Tierra
pero en dirección opuesta al Sol) tendría muchos más obstáculos a la hora de
observar el Universo.
Pero quedarse ahí es quedarse sólo a la mitad del camino. Ya hemos dicho que además de instalar las pantallas, podemos instalar también allí una factoría donde se fabriquen dichas pantallas y el material de soporte, sean vigas o cables de aluminio o fibra de vidrio. Para abastecer de energía a ambas instalaremos allí uno o varios PowerSats. A 1'6 MM de Km de la Tierra y 148'4 MM del Sol, la cantidad de energía recibida por metro cuadrado sería algo mayor que en la Tierra.
Pero además de esto, hay otras cosas más que aún podríamos conseguir.
Bien sea en T1, o bien en la órbita geosincrónica donde se instalarían los PowerSats para abastecer todas las necesidades energéticas de la Tierra, se podrían instalar más PowerSats, pongamos que diez o veinte, con las cuales podríamos conseguir un excedente de energía.
Y ¿para qué querríamos esa energía extra?.
La Tierra es un planeta donde de vez en cuando se producen catástrofes, algunas naturales y otras causadas por la mano del Hombre. Para ayudar a los supervivientes de un terremoto, una inundación o un huracán los equipos de rescate tienen que realizar tareas arduas y peligrosas, y por la noche estas tareas se pueden volver mucho más peligrosas.
Pues bien, igual que los PowerSats envían energía a la Tierra en forma de
rayos de microondas a las antenas receptoras de energía, también podrían
funcionar como un espejo o una linterna, enviando radiación lumínica, luz visible, a las
zonas afectadas.
La energía captada por los 100 Km² de un PowerSat puede enviarse a cualquier
punto de la Tierra en forma de rayo de luz que cubra unos 30 Km de diámetro con
una intensidad superior a la de la Luna Llena, facilitando las tareas de rescate
y auxilio en casos en los que se requiera ayuda humanitaria.
Pero aún hay una posible utilidad mucho más prometedora:
Cuando los climatólogos detectaran la formación de un huracán, podrían dirigirse rayos IR hacia una zona de bajas presiones atmosféricas. El rayo calorífico tendrá una amplitud de unos 10.000 Km², como unos 120 Km de diámetro. En esa zona la intensidad del rayo sería tan leve como unos 100 w/m², apenas un 7 u 8 por ciento de la radiación solar, pero esto bastaría para aumentar la temperatura de la atmósfera en esa zona y debilitar el huracán antes de que llegue a conformarse.
Con rayos IR enviados a determinadas zonas de la atmósfera, y tras
un período de prudentes pruebas y aprendizaje por parte de los climatólogos, el control
global del clima estaría plenamente a nuestro alcance. Si al principio nos
centramos únicamente en debilitar huracanes, tornados y tormentas tropicales, el
siguiente objetivo podría ser suavizar los inviernos, controlar las lluvias
más intensas y, a largo plazo, incluso cambiar la dirección de los vientos
dominantes y conseguir que llueva en los desiertos.
La climatología no sería ya una ciencia teórica, sino una ciencia aplicada, y
los climatólogos no serían simples vaticinadores del clima, sino gestores cuyo
trabajo consistiría en garantizar las mejores condiciones climatológicas del
planeta.
Quien tenga la idea de que la ciencia solo trae problemas y nos hace más
inhumanos alejándonos de la naturaleza, y a pesar de mi anterior aviso haya
seguido leyendo hasta aquí, pensará que todo esto no son más que
fantasías de ciencia ficción.
Pero quien piense así, que mire a su alrededor y vea todo lo que la ciencia nos
ha dado. Todo.
Desde las paredes de la casa hasta la conexión a Internet, todo lo que vemos
existe porque alguien tuvo la idea y el ingenio para crearlo.
Quien aún así siga pensando que la ciencia trae más perjuicios que
beneficios, bien, tiene una solución, Que corte su conexión a Internet, que apague su
ordenador, que corte la electricidad de su casa, salga a la calle y coja su
coche, se dirija a un campo solitario, abandone su coche, haga una última
llamada con el móvil para despedirse de este inhumano mundo y se vaya a vivir a
una cueva, viviendo de los frutos de la naturaleza.
Los demás, pensad
en las posibilidades. Dentro de cien años no habrá problemas de cambio
climático, porque el clima estará totalmente controlado. Lloverá en cada
sitio con la regularidad que sea más conveniente para las cosechas, se
mantendrán zonas del planeta cubiertas de nieves perpetuas y mantendremos
algunos desiertos que permitan la supervivencia de los animales que vivan en
esas zonas. Las zonas climáticas se mantendrán en su diversidad, pero en unas
condiciones controladas, evitando las sequías extremas y las lluvias torrenciales, los
huracanes y las canículas. Mantendremos el ciclo estacional, para que las aves
continúen realizando su migración anual, y de vez en cuando soltaremos un poco
la mano para que la Naturaleza se desfogue un poco.
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The climate must be perfect all the year. El clima debe ser perfecto todo el año. A law was made a distant moon ago here: Una ley fue hecha aquí hace tiempo: July and August cannot be too hot. Julio y Agosto no serán demasiado calurosos. And there's a legal limit to the snow here Y hay un límite legal a la nieve aquí, In Camelot. En Camelot.
The winter is forbidden till December El Invierno está prohibido hasta Diciembre. And exits March the second on the dot. y termina puntualmente el dos de Marzo. By order, summer lingers through September Por ley, el verano dura hasta Septiembre. In Camelot. En Camelot. |
No creo que el control del clima sea tan
preciso como para que podamos hacer que llueva sólo hasta el amanecer, y que la niebla se desvanezca a las
ocho en punto, tal como Richard Harris, en su papel de Rey Arturo, presumía que ocurría en Camelot, pero sí para
mantener una media anual de días de lluvia convenientemente espaciados para
garantizar las mejores cosechas, y acorde con las condiciones climáticas habituales
hoy en día.
Por supuesto, habrá muchos agricultores que querrán más o
menos lluvias, según los productos que cultiven, pero la labor de los
climatólogos no debe ser satisfacer los deseos de los agricultores, sería
imposible satisfacer a todos, sino garantizar que haya una variedad
climatológica suficiente como para que cualquier agricultor, antes de realizar
la siembra, sepa cuales serán las semillas más adecuadas para el clima habitual
de la zona en la que se establezca. Y como el clima es algo lo bastante complejo
y delicado como para no hacer experimentos imprudentes, si un agricultor desea
sembrar determinados productos deberá buscar un terreno con el clima adecuado
antes de proceder a la siembra de sus productos.
Si la tendencia al calentamiento global continúa, instalaremos más pantallas
entre la Tierra y el Sol. Si, como supongo, dentro de algunos años el
ciclo se revierte y empezamos a recibir menos radiación solar, quitaremos
pantallas para seguir recibiendo la radiación solar óptima para la Tierra.
Dentro de mil millones de años la radiación solar será un diez por ciento
más elevada, los mares se evaporarán por completo acabando con la posibilidad
de que sigamos viviendo en nuestro planeta.
Pero si aún estamos aquí y hemos hecho lo posible para controlar el clima, podremos
evitarlo: sencillamente
instalaremos las pantallas que sean necesarias para que la radiación recibida
por la Tierra siga siendo la misma, conservando intacto el hermoso planeta que
ha sido la cuna de la humanidad.
Si la Tierra realmente se enfrenta a un calentamiento global "irreversible"
producido por el aumento de la radiación solar emitida por el Sol éste es el único medio de que podamos
"revertir" este calentamiento, controlarlo y dejar un mundo mejor
a nuestros descendientes.
Si, en cambio, son ciertas las predicciones de otros científicos que dicen que
en los próximos años el Sol va a entrar en un período de "hibernación"
y esto provocará un enfriamiento global que llevará la Tierra a una nueva glaciación
que cubrirá de glaciares todo el norte de Europa, Asia, Canadá y parte de USA,
este es también el medio de que podamos evitarlo.
Si no progresamos en ese sentido seguiremos estando voluntariamente inermes, indefensos y expuestos a la extinción ante fenómenos de tal magnitud que quedarían por completo fuera de nuestras posibilidades de control.
Sinceramente, ¿piensa alguien que hay una solución mejor?.
Por si aún estáis pensando que van a ser los políticos los
que nos salven, despertad.
¿Qué hacéis que no estáis comprando ya una lata de pintura reflectante para
los tejados de vuestras casas?
| Regresar a Ciencia y Futuro | Escrito y publicado por Juan Polaino |